Durante una entrevista difundida por medios oficiales, Dmitri Medvedev afirmó que, aunque «el mundo se ha vuelto un lugar peligroso», Rusia no quiere un conflicto mundial ni una confrontación armada con otras potencias. El dirigente señaló que su país seguirá defendiendo sus intereses sin renunciar a la diplomacia.
Medvedev elogió la política exterior de Donald Trump y criticó la forma en que Occidente, en su opinión, ignora las preocupaciones rusas. Señaló que la baja «tolerancia al dolor» de los líderes de las potencias nucleares eleva el riesgo de escalada y subrayó que los Estados deben recordar que la guerra nuclear no puede ganarse.
El funcionario desestimó versiones occidentales de que Moscú quiere colonizar Groenlandia y calificó de absurdas las afirmaciones de que Rusia planea ataques sorpresa. Recordó que su país intervino militarmente en Ucrania en 2022 tras considerar ignoradas sus advertencias sobre la expansión de la OTAN.
Medvedev concluyó que Rusia prefiere soluciones negociadas a las crisis actuales y exhortó a Estados Unidos y sus aliados a dejar de politizar los conflictos regionales. «No buscamos un choque planetario; queremos que nuestras preocupaciones sean escuchadas y respetadas», dijo.



