Durante la ceremonia de entrega de los premios Grammy, el cantante puertorriqueño Bad Bunny dedicó el galardón al álbum del año a las personas que dejan su país y pidió el fin de las deportaciones, subrayando que los inmigrantes merecen amor y respeto. Su mensaje fue acogido con aplausos y se volvió tendencia en redes sociales.
La británica Olivia Dean, reconocida como revelación del año, recordó que es nieta de un inmigrante y expresó gratitud por los sacrificios de su familia. Señaló que su victoria demuestra que la diversidad en la industria musical es valiosa y necesaria.
Al recibir el premio a la canción del año, Billie Eilish pronunció la frase «Nadie es ilegal en una tierra robada», lo que arrancó ovaciones del público y reafirmó el tono político de la gala. La cantante destacó la importancia de apoyar a quienes buscan una vida mejor fuera de su país de origen.
Los discursos de los artistas marcaron una de las veladas más reivindicativas de la música reciente. Comentarios en redes sociales y programas de entretenimiento señalaron que la industria está tomando posiciones más firmes en temas sociales y que la audiencia respondió positivamente a estos gestos.





