El Instituto Politécnico Nacional vivió uno de sus momentos de mayor tensión en años recientes: miles de estudiantes y docentes cumplieron un paro de 36 horas y marcharon desde el centro de la Ciudad de México hasta las oficinas de la Secretaría de Gobernación, donde personal de la dependencia recibió y firmó el pliego petitorio de los manifestantes.
La movilización agrupa diez demandas concretas: fin de las represalias contra estudiantes, auditorías a la administración y al patronato, incremento presupuestal de emergencia, retorno de ingresos excedentes, democratización del gobierno institucional, desaparición del cuerpo de seguridad privado COPS, regularización de plazas docentes y resolución de los pliegos particulares de cada escuela. Los manifestantes denuncian años de opacidad en el manejo de recursos, carencia de insumos en laboratorios y falta de lugares en grupos.
La protesta desbordó los límites del campus y provocó cierres viales en Paseo de la Reforma durante horas pico, con contingentes estudiantiles que avanzaron desde la zona de Abraham González hasta la Glorieta de la Joven de Amajac. La fuerza y organización de la marcha tomó por sorpresa a las autoridades capitalinas y evidenció que el descontento en el Politécnico es transversal: no distingue entre escuelas, turnos ni disciplinas académicas.
Al cierre de la tarde, los estudiantes levantaron los bloqueos una vez que recibieron el acuse de entrega del pliego petitorio. Sin embargo, advirtieron que reanudarán y escalarán las movilizaciones si no obtienen respuestas concretas en los próximos días, dejando en claro que la entrega del documento es solo el inicio de una negociación que consideran urgente e impostergable.

