Donald Trump concluyó la jornada central de su primera visita de Estado a China desde 2017 con señales ambivalentes que definen el estado de la relación bilateral: acuerdos de cooperación en comercio, inteligencia artificial y seguridad energética, pero también una advertencia directa y sin precedentes de Xi Jinping sobre las consecuencias de un error en torno a Taiwán. Trump llegó a Beijing acompañado por Elon Musk, Tim Cook de Apple y Jensen Huang de Nvidia, convirtiendo la visita en una delegación corporativa sin precedentes en la historia diplomática reciente.
Xi advirtió durante las conversaciones que si el tema de la independencia de Taiwán es manejado incorrectamente, la relación entre ambas potencias se pondrá en gran jeopardy, usando un lenguaje más directo del habitual en la diplomacia china. La declaración fue interpretada por analistas como una señal hacia los sectores más radicales dentro del gobierno estadounidense que han empujado por un mayor acercamiento a Taipei.
A pesar de la tensión en torno a Taiwán, los dos presidentes acordaron forjar vínculos más cooperativos en múltiples frentes: reducción gradual de aranceles en sectores específicos, colaboración en investigación de inteligencia artificial con salvaguardas de seguridad, y nuevos mecanismos de diálogo militar para prevenir incidentes accidentales en el Indo-Pacífico. China prometió compras masivas de productos agrícolas y aeronáuticos estadounidenses.
Para México, los acuerdos comerciales entre Washington y Beijing tienen implicaciones directas: cualquier redistribución de cadenas de suministro o apertura de aranceles afecta el posicionamiento competitivo de la manufactura mexicana, que en los últimos años se ha beneficiado de las tensiones entre ambas potencias. Los expertos mexicanos en comercio exterior monitorean de cerca cada párrafo del comunicado conjunto.

