El Hospital General de México enfrenta una crisis sanitaria dentro de sus propias instalaciones: 135 médicos residentes y de alta especialidad desarrollaron gastroenteritis después de consumir alimentos del comedor institucional. La magnitud del brote obligó a suspender el servicio subrogado mientras se busca el origen preciso.
Los afectados presentaron dolor abdominal, diarrea, vómito y fiebre. Los análisis confirmaron Salmonella spp. y en dos muestras también se detectó una coinfección con Escherichia coli enterotoxigénica, de acuerdo con la información difundida por el hospital y la Secretaría de Salud.
Cuarenta y un médicos permanecen hospitalizados para vigilancia y tratamiento. Las autoridades reportaron que se encuentran estables y con evolución favorable, aunque testimonios de residentes han pedido transparentar por completo la gravedad de los casos y las condiciones en las que operaba el comedor.
La investigación epidemiológica revisará la preparación, conservación y suministro de los alimentos. Si se comprueban incumplimientos, podrían imponerse sanciones administrativas; para el hospital, el desafío inmediato es garantizar atención a los afectados sin debilitar la operación médica de una institución de referencia nacional.






