Alemania investiga un tercer posible sabotaje contra su infraestructura eléctrica en menos de una semana. La policía encontró un objeto sospechoso cerca de una subestación en Dormagen y abrió una operación mientras otro punto de la red era acordonado en Ganderkesee.
Los investigadores analizan un intento de provocar un cortocircuito y una carta de reivindicación vinculada con la lucha contra combustibles fósiles. Las autoridades mantienen abiertas varias líneas, incluida la posible participación de extremistas, sin atribuir de forma definitiva los incidentes.
La tensión aumentó después de que otra subestación en Bergheim fuera dañada y desconectara temporalmente unidades de una central de lignito con una capacidad conjunta de 4 mil 200 megavatios. También pesa el reciente intento de ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig.
La sucesión de episodios muestra la vulnerabilidad de redes que sostienen ciudades, industrias y transporte. Alemania deberá reforzar instalaciones dispersas sin paralizar el servicio, al tiempo que evita conclusiones prematuras sobre quién coordina los ataques.






