Un dron ruso impactó directamente la sede central del Servicio de Seguridad de Ucrania en Kyiv, uno de los edificios más protegidos del país. El golpe alcanzó el complejo situado cerca de la catedral de Santa Sofía y obligó a cerrar varias calles del centro.
Volodímir Zelenski afirmó que el aparato iba dirigido a la oficina del jefe del SBU, Oleksander Poklad, y ordenó preparar una respuesta tangible y, cuando sea posible, simétrica. Los reportes iniciales situaron entre cinco y siete el número de heridos, con varias personas hospitalizadas.
El ataque llega tras días de bombardeos casi continuos sobre la capital. Autoridades ucranianas señalan que decenas de personas han muerto o resultado heridas en Kyiv y su región durante la nueva oleada, mientras la escasez de interceptores reduce la capacidad de proteger objetivos clave.
Golpear la sede del servicio secreto eleva el valor simbólico y operativo de la ofensiva. También amenaza con endurecer la respuesta ucraniana justo cuando vuelven a circular esfuerzos diplomáticos para contener una guerra cada vez más centrada en drones de largo alcance.






