Argentina elevó la presión en su disputa con Reino Unido por las islas Malvinas/Falklands. Javier Milei anunció sanciones aceleradas contra empresas que participen directa o indirectamente en proyectos petroleros sin autorización argentina y prometió una base naval integrada en Tierra del Fuego.
El decreto prevé inhabilitar a esas compañías para operar en territorio argentino y ampliar el seguimiento de accionistas, directivos y proveedores. El foco inmediato es el proyecto offshore Sea Lion, impulsado por firmas que Buenos Aires considera activas en una zona bajo ocupación británica.
La segunda medida destina recursos adicionales a Defensa para la base naval y para capacidades de telecomunicaciones en el extremo austral. Reino Unido respondió que su posición sobre la soberanía y el derecho de los isleños a decidir su futuro permanece sin cambios.
El movimiento mezcla política exterior, energía y control del Atlántico Sur. Si las sanciones alcanzan cadenas internacionales de proveedores, el conflicto puede salir del terreno simbólico y afectar decisiones de inversión en petróleo, transporte y servicios marítimos.






