Equipos de rescate sacaron con vida a dos trabajadores de un túnel de la central hidroeléctrica Trishuli 3A, nueve días después de una riada devastadora en Nepal. Las imágenes mostraron a uno de ellos cubierto de lodo y cargado sobre los hombros de un rescatista.
Los sobrevivientes fueron identificados como un capataz y un supervisor mecánico. Estaban a unos 170 metros de la entrada, aislados por lodo y escombros desde que el desastre arrasó pueblos y valles; ambos fueron trasladados para evaluación médica.
La inundación habría sido provocada por el colapso de un glaciar. Cientos de trabajadores del proyecto continúan desaparecidos y se teme que más de un centenar permanezca dentro del túnel principal, aunque los rescatistas conservan la esperanza de hallar nuevas bolsas de aire.
El rescate ofrece un momento de alivio en una catástrofe que dejó más de mil muertos y miles de desaparecidos en la región. También refuerza la urgencia de vigilar lagos y glaciares del Himalaya, cuyo desbordamiento amenaza obras, comunidades y sistemas eléctricos.






