El gobierno colombiano y el Clan del Golfo, la principal organización criminal del país también conocida como Autodefensas Gaitanistas de Colombia, acordaron reanudar los diálogos de paz que la agrupación había suspendido semanas antes en señal de protesta por un acuerdo alcanzado entre el presidente Gustavo Petro y el mandatario estadounidense Donald Trump durante la visita de Petro a la Casa Blanca.
El Clan del Golfo había interrumpido las negociaciones después de que Petro prometió a Trump una cooperación bilateral más estrecha para combatir el narcotráfico, incluyendo el compromiso de perseguir activamente a Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias 'Chiquito Malo', el máximo líder de la organización criminal. El cartel consideró este compromiso como una traición a los términos implícitos del proceso de paz en curso.
Las autoridades colombianas informaron que el Clan del Golfo expresó haberse dado por satisfecho con las explicaciones recibidas por parte del gobierno respecto al verdadero alcance del compromiso asumido con Washington, lo que permitió destrabar el proceso y retomar la mesa de diálogos en busca de una solución política negociada al conflicto armado.
El proceso de paz con el Clan del Golfo forma parte de la política de 'Paz Total' impulsada por la administración de Petro, que busca negociar simultáneamente con múltiples grupos armados ilegales y organizaciones del crimen organizado que operan en el territorio colombiano. Los analistas advirtieron que el episodio ilustra la fragilidad de las negociaciones cuando los compromisos internacionales del gobierno entran en conflicto con los intereses de los actores armados involucrados en los procesos de paz.




