El ejército ruso lanzó una nueva oleada de ataques contra la infraestructura energética de Ucrania, dejando a millones de ciudadanos sin acceso a electricidad y calefacción en pleno invierno, cuando las temperaturas en diversas regiones del país se mantienen bajo cero y la demanda de calefacción alcanza sus niveles máximos de la temporada.
Las autoridades ucranianas reportaron daños graves en subestaciones eléctricas y plantas de generación de energía en varias regiones del país, lo que obligó a implementar cortes programados de suministro eléctrico y a desplegar equipos de emergencia para intentar restablecer el servicio en los plazos más breves posibles, priorizando hospitales, escuelas y zonas residenciales densamente pobladas.
La situación se produce en el contexto de las negociaciones de paz mediadas por Estados Unidos entre Rusia y Ucrania, cuya primera jornada fue descrita como 'muy tensa' por fuentes cercanas a la delegación rusa. Los analistas señalaron que la intensificación de los bombardeos sobre infraestructura civil podría responder a una estrategia de presión sobre Kiev para condicionar las conversaciones de paz que Washington busca cerrar antes de junio.
Organizaciones internacionales de derechos humanos y agencias de Naciones Unidas alertaron sobre el severo deterioro de las condiciones de vida de la población civil ucraniana, con hospitales operando con generadores de emergencia y familias expuestas al frío sin posibilidad de calefacción. La Unión Europea reiteró su respaldo a Ucrania y llamó a Rusia a cesar los ataques contra infraestructura no militar.




