La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán —bautizada como Operación Furia Épica— llega a su decimoctavo día con un giro diplomático que desnuda las fracturas dentro de la OTAN: el presidente Donald Trump reconoció públicamente que necesita aliados y los está buscando, mientras Reino Unido, Alemania y otros socios clave rechazaron involucrarse en el conflicto.
El conflicto comenzó el 28 de febrero con una serie de bombardeos aéreos sobre varias ciudades iraníes que resultaron en la muerte del ayatolá Alí Jamenei en el primer día de ataques. Su hijo, Mojtaba Jamenei, fue nombrado sucesor del liderazgo supremo en medio del caos. Desde entonces, los ataques se han intensificado en ambas direcciones: Irán ha alcanzado objetivos petroleros en Emiratos Árabes e Irak, atacó el aeropuerto de Dubái y disparó misiles contra Tel Aviv y Jerusalén.
El ejército israelí informó este martes que ha lanzado una nueva oleada de bombardeos sobre Teherán, Shiraz y Tabriz. Según funcionarios iraníes, más de 1,300 personas han muerto, incluidos más de 200 niños. Por su parte, Trump declaró que Estados Unidos 'literalmente destruyó' todo en la isla Kharg, principal terminal petrolera de Irán, salvo las instalaciones de extracción. El Programa Mundial de Alimentos advirtió que si el conflicto se prolonga hasta junio, 45 millones de personas adicionales podrían caer en inseguridad alimentaria aguda.
El precio del petróleo Brent subía 1.8% hasta los 102 dólares el barril, lo que se traduce directamente en presiones inflacionarias globales. Para México, cuyo tipo de cambio ya ronda los 17.66 pesos por dólar, el impacto en gasolinas y fletes podría sentirse en las próximas semanas si el conflicto no cede.





