Cristina Fernández de Kirchner compareció ante el Tribunal Oral Federal argentino para dar inicio a la ronda de indagatorias del llamado juicio Cuadernos, el proceso judicial más grande en la historia de Argentina por su escala, el número de acusados y el monto de los supuestos sobornos involucrados. La expresidenta ya cumple arresto domiciliario por una condena previa de seis años en la causa Vialidad.
Desde el estrado, Kirchner arremetió contra el sistema judicial con frases que resonaron en toda América Latina: 'Me puedo morir presa con este Poder Judicial', dijo, calificando el proceso como 'prácticas mafiosas entre jueces y fiscales'. También afirmó: 'Si hubiera robado millones no estaría sentada acá' y describió su condena como 'injusta'.
La causa Cuadernos acusa a Kirchner de haber liderado una asociación ilícita dedicada a recaudar coimas de empresarios de obra pública durante sus dos presidencias, entre 2007 y 2015. Los cargos incluyen 203 actos de cohecho pasivo como coautora y uno como partícipe necesaria, con penas individuales de uno a seis años. Bajo las reglas de concurso real, los expertos legales estiman que la sentencia final podría superar los 15 años.
Decenas de militantes kirchneristas se congregaron frente al tribunal de Comodoro Py para apoyar a la expresidenta, en lo que se transformó en una jornada de tensión política que reveló cuánto sigue dividiendo Kirchner a la Argentina, incluso desde la sala de un juzgado.





