La Cámara de Diputados rechazó la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum en un revés que nadie en Morena esperaba: el voto en contra llegó de sus propios aliados, rompiendo la cohesión legislativa que el oficialismo había mantenido durante casi dos años de gobierno.
La reforma buscaba modificar los mecanismos de financiamiento a partidos políticos, reducir el número de plurinominales y ajustar los tiempos para la próxima elección de 2027. Para su aprobación se requería mayoría calificada, un umbral que el bloque oficialista no pudo alcanzar al desertar al menos una decena de legisladores de partidos aliados.
Fuentes legislativas señalaron que las disidencias provinieron principalmente de diputados del Partido Verde y del PT, quienes argumentaron que algunos artículos afectarían directamente la supervivencia de sus organizaciones. El debate fue tenso y se extendió por varias horas antes de que la votación confirmara la derrota.
El resultado abre una grieta visible en la coalición gobernante a menos de 18 meses de las elecciones intermedias. Analistas políticos señalan que el episodio puede empujar a la presidenta a renegociar los términos de la reforma o presentar una versión acotada, aunque cualquier nuevo intento tendría que superar las mismas resistencias internas que sepultaron este primer intento.





