Naciones Unidas informó sobre la muerte de 53 migrantes en la última tragedia marítima registrada frente a las costas de Libia, sumándose a la larga lista de naufragios en una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Las víctimas formaban parte de un grupo que intentaba cruzar el mar Mediterráneo en busca de llegar a territorio europeo.
La ruta del Mediterráneo central, que conecta las costas del norte de África con Italia y otros países del sur de Europa, continúa cobrando vidas de manera sistemática a pesar de los múltiples llamados de organizaciones internacionales para reforzar los mecanismos de rescate y atención humanitaria en la zona.
Organismos de derechos humanos de la ONU reiteraron la urgencia de que los países ribereños del Mediterráneo y la Unión Europea fortalezcan las operaciones de búsqueda y salvamento, así como las vías legales y seguras para la migración. Las condiciones meteorológicas adversas y la precariedad de las embarcaciones utilizadas por las redes de tráfico de personas siguen siendo factores determinantes en estos siniestros.
Esta tragedia se produce en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias en varios países europeos, lo que según organizaciones humanitarias empuja a los migrantes a buscar rutas cada vez más peligrosas. La Organización Internacional para las Migraciones ha documentado miles de muertes en el Mediterráneo en los últimos años.





