Los Seattle Seahawks se proclamaron campeones del Super Bowl LX de la NFL al vencer de forma contundente a los New England Patriots por un marcador de 29-13 en el Levi's Stadium de Santa Clara, California. La defensa de Seattle dominó el encuentro desde el primer cuarto, manteniendo a los Patriots sin puntos durante los primeros tres periodos del partido.
El corredor Kenneth Walker III fue nombrado Jugador Más Valioso del Super Bowl tras sumar más de 150 yardas desde la línea de golpeo. El pateador Jason Myers estableció un récord histórico al convertir cinco goles de campo en un solo Super Bowl, mientras que el mariscal de campo Sam Darnold conectó un pase de touchdown a AJ Barner.
La defensa de los Seahawks fue implacable contra el quarterback novato Drake Maye, provocando tres pérdidas de balón, registrando seis capturas y devolviendo una intercepción para touchdown a través de Uchenna Nwosu. Los Patriots solo lograron anotar en el último cuarto, cuando el marcador ya era inalcanzable.
El triunfo significó una revancha histórica para Seattle, que había perdido ante los Patriots en el Super Bowl XLIX en 2015. El entrenador en jefe Mike Macdonald fue bañado con líquido de celebración al término del partido, coronando una temporada en la que su equipo llegó como favorito tras vencer a los Los Angeles Rams en el campeonato de la NFC.




