México apareció en un punto inesperado del mapa mundial de la inteligencia artificial: no solo como mercado, sino como lugar de fabricación de las supercomputadoras de Nvidia. Jensen Huang, fundador y director ejecutivo de la empresa, destacó el papel de las plantas y los trabajadores mexicanos en la construcción de estos sistemas.
El mensaje surgió tras una reunión con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, durante el encuentro de ministros de Innovación del G20 en Estados Unidos. Huang aceptó una invitación para visitar México y explorar nuevas capacidades, mientras Ebrard también sostuvo conversaciones con directivos de OpenAI y Anthropic.
Las supercomputadoras de IA integran procesadores, tarjetas, memoria, sistemas de enfriamiento y redes de alta velocidad. México participa principalmente en la manufactura y el ensamblaje de esos equipos, una posición valiosa dentro de la cadena norteamericana, aunque todavía distante del diseño de los chips más avanzados.
El desafío es convertir esa ventaja industrial en conocimiento propio. Una visita de Nvidia podría abrir capacitación, centros de datos o colaboración con universidades, pero el salto dependerá de formar ingenieros, asegurar energía suficiente y lograr que una mayor parte del valor tecnológico se quede en el país.





