La confrontación entre Rusia y Alemania dejó de limitarse a sanciones y seguridad: ahora alcanza el intercambio cultural. Moscú anunció el cierre de las sedes del Instituto Goethe en Moscú, San Petersburgo y Ekaterimburgo, eliminando uno de los últimos puentes de lengua y cultura alemana dentro de Rusia.
La decisión responde al cierre del consulado ruso en Bonn y de la Casa Rusa en Berlín. Alemania tomó esas medidas después de atribuir a Moscú un intento de ataque con un dron cargado de explosivos en el aeropuerto de Leipzig/Halle, un importante centro de carga utilizado para apoyar a Ucrania.
El canciller Serguéi Lavrov afirmó que Berlín actuó consciente de que provocaría el fin de la presencia cultural alemana en Rusia. El Kremlin niega su responsabilidad en el incidente y acusa a Alemania de fabricar pruebas, mientras gobiernos europeos denuncian una campaña rusa de sabotaje por debajo del umbral de guerra abierta.
El daño inmediato recaerá en estudiantes, profesores y artistas que todavía mantenían espacios de contacto pese a la invasión de Ucrania. El cierre muestra cómo una crisis de seguridad puede extenderse a la educación y la cultura, reduciendo precisamente los canales civiles que podrían sobrevivir a una ruptura diplomática.





