Marcos Llorente sorprendió al anunciar que no volverá a jugar con la selección española apenas después de conquistar el Mundial disputado en Estados Unidos, México y Canadá. El futbolista del Atlético de Madrid definió su decisión como personal, muy meditada y profundamente sentida.
El jugador de 31 años acumuló 27 partidos internacionales y participó en dos Copas del Mundo. No marcó goles con la selección, pero su capacidad para actuar como lateral, mediocampista o atacante lo convirtió en una pieza versátil en convocatorias de distintas etapas.
Su salida llega cuando el recuerdo del título sigue fresco: España venció a Argentina en la final y Llorente cerró el torneo como campeón. El anuncio corta la posibilidad de defender esa corona y abre un espacio en una plantilla que inicia la transición hacia el siguiente ciclo competitivo.
Llorente continuará su carrera de clubes con el Atlético, donde mantiene un papel relevante. Para la afición mexicana que lo vio durante el Mundial, la decisión agrega un giro inesperado a la historia del torneo: uno de sus campeones decidió despedirse en la cima, sin esperar a que el rendimiento o una lesión eligieran por él.





