El gobierno federal lanzó la segunda edición de México Canta, el concurso binacional de música que busca disputarle el gusto juvenil a los corridos que hacen apología del crimen, y que en su primera edición se convirtió en uno de los proyectos culturales más comentados del sexenio.
La convocatoria, anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum, está dirigida a jóvenes mexicanos de entre 18 y 29 años, incluidos los connacionales que viven en Estados Unidos, en un guiño a la comunidad migrante y a la enorme escena musical mexicana del otro lado de la frontera.
Las reglas del certamen piden composiciones con letras que hablen del amor, la distancia y el rechazo a la violencia y a las drogas, en géneros que van del regional mexicano a la balada y el pop. Los participantes competirán en eliminatorias que culminarán en una gala nacional transmitida por medios públicos.
El concurso se inscribe en la apuesta oficial por promover expresiones musicales alejadas de la exaltación del narco, una discusión que ha dividido a la industria y a los propios artistas del género. Para sus impulsores, la primera edición demostró que hay talento joven dispuesto a competir con otras narrativas; para sus críticos, el reto será que las canciones ganadoras logren sonar donde de verdad se decide la batalla: las plataformas de streaming.


