Treinta lugares del planeta compiten por entrar a la lista más codiciada del patrimonio cultural y natural: el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO celebra su 48ª sesión en Busan, Corea del Sur, donde define qué sitios se suman a su registro de honor.
Entre las candidaturas más comentadas están las playas del desembarco de Normandía en Francia, el Monte Olimpo griego, la Ribeira Sacra española, los teatros históricos de la Amazonia brasileña, obras del arquitecto finlandés Alvar Aalto y las antiguas capitales japonesas de Asuka y Fujiwara.
El caso más delicado es el del yacimiento palestino de Sebastia, cuyos orígenes se remontan a los siglos VIII y IX antes de Cristo. Su candidatura se tramita con carácter de urgencia en medio de una orden israelí de expropiación sobre el sitio, ubicado en Cisjordania, cuya población vecina depende de los visitantes a las ruinas para sostener su economía.
Además de las nuevas inscripciones, el comité revisa el estado de conservación de 147 sitios ya inscritos y prepara una actualización de su lista de patrimonio en peligro, presionada por las guerras y el cambio climático. Las decisiones que salgan de Busan definirán qué rincones del mundo gozarán de la protección —y el imán turístico— que otorga el sello de la UNESCO.


