La Corte Penal Internacional vive uno de los episodios más delicados de su historia: sus 125 Estados miembros se reúnen en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para decidir, en votación secreta, si destituyen al fiscal jefe Karim Khan, algo que jamás ha ocurrido en el tribunal.
La propuesta de destitución se fundamenta en una investigación de la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU, que examinó denuncias por presunta conducta sexual indebida contra una empleada de la Fiscalía, ocurrida entre marzo de 2023 y abril de 2024. Khan fue suspendido del cargo mientras la Asamblea de los Estados Partes resolvía su situación.
Para removerlo definitivamente se requiere una mayoría absoluta de al menos 63 países. Gobiernos como el de Países Bajos, país anfitrión del tribunal, anunciaron públicamente su respaldo a la destitución, en línea con la recomendación de la Mesa de la Asamblea. Khan rechaza todas las acusaciones y denuncia irregularidades en el procedimiento disciplinario.
El desenlace marcará el rumbo de una corte que lleva casos tan sensibles como los de Ucrania y Medio Oriente, y que enfrenta presiones políticas de varias potencias. Diplomáticos advierten que, sea cual sea el resultado, la credibilidad de la Fiscalía quedará bajo escrutinio y la sucesión del cargo abrirá una nueva batalla diplomática.


