La cancelación de última hora de OneRepublic en la Feria de las Fresas de Irapuato 2026 provocó una avalancha de reclamos en redes sociales que en pocas horas se convirtió en tendencia nacional. Decenas de miles de fans que habían comprado boletos y en muchos casos ya habían reservado transporte y hotel se enteraron de la cancelación a través de un comunicado escueto que citaba ajustes logísticos en la gira internacional sin ofrecer fechas alternativas.
Lo que convirtió el incidente en una crisis de imagen fue la ausencia de un mecanismo claro de reembolso. Los organizadores del festival dirigieron a los afectados a canales de atención que rápidamente se saturaron, mientras en redes crecía la indignación de usuarios que acusaban a la organización de haber vendido boletos sin tener garantías contractuales suficientes con la banda.
El episodio reabrió una discusión pendiente en la industria del entretenimiento mexicana: la necesidad de que los festivales y eventos estén obligados a informar públicamente sobre las cláusulas de garantía de los contratos artísticos, particularmente cuando los boletos se venden con meses de anticipación.
Especialistas en derecho del entretenimiento señalaron que la legislación mexicana actual tiene vacíos en la protección al consumidor para este tipo de casos y que los afectados tienen opciones legales limitadas. La Profeco anunció que abrirá una investigación para verificar si hubo publicidad engañosa en la comercialización del evento.

