El conflicto que comenzó hace 19 días con los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel sobre instalaciones militares iraníes ha escalado hasta convertirse en la crisis geopolítica más grave del siglo. Los bombardeos se extienden ahora a Líbano, Irak y zonas petroleras del Golfo, mientras la comunidad internacional observa sin poder frenar una espiral que ya ha dejado miles de muertos y más de un millón de desplazados.
Este miércoles, misiles iraníes impactaron en el barrio de Ramat Gan, en el área metropolitana de Tel Aviv, causando dos muertos y elevando a 14 el total de víctimas israelíes. Simultáneamente, ataques aéreos en la provincia iraní de Lorestán dejaron cuatro muertos y ocho heridos. En Beirut, 12 personas perdieron la vida por bombardeos en los barrios céntricos de Basta y Zuqaq al-Blat.
Israel reivindicó la eliminación de Alí Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y uno de los hombres más poderosos de la República Islámica. La muerte de Larijani, confirmada por fuentes iraníes, representa el golpe más alto a la cadena de mando de Teherán desde el inicio del conflicto.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, es el epicentro de la batalla económica. El crudo Brent superó los 103 dólares por barril, y analistas advierten que si el estrecho es bloqueado, los precios podrían dispararse a niveles sin precedente en décadas.



