La nueva ola de aranceles anunciada por el gobierno de Donald Trump ya es una realidad para 60 países, entre ellos México, que enfrenta una tarifa base de 10% sobre los productos que no cumplan con las reglas del tratado comercial de América del Norte.
La medida sustituye a los aranceles temporales que expiraron esta semana y se vincula a investigaciones de Washington sobre el uso de trabajo forzoso en cadenas de suministro internacionales. Los países que han adoptado prohibiciones contra productos fabricados con trabajo forzoso pagan 10%, mientras que aquellos sin ese tipo de restricciones enfrentan una tarifa más alta de 12.5%.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró que para México el arancel se mantiene en 10% y que no se trata de un gravamen adicional al ya existente. Según cifras oficiales, alrededor de 85% de las exportaciones mexicanas seguirá entrando a Estados Unidos libre de impuestos por cumplir con las reglas de origen del T-MEC, lo que amortigua el golpe para la economía nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum descartó que se trate de una escalada contra México y subrayó que la relación comercial se mantiene en curso de negociación permanente. Analistas advierten, sin embargo, que el 15% de exportaciones fuera del paraguas del tratado —y los sectores que dependen de insumos de países castigados con la tarifa máxima— podrían resentir el ajuste en los próximos meses.


