El peso mexicano perforó una barrera que parecía lejana y cotizó por debajo de 17 unidades por dólar. El movimiento llevó a la divisa a un nuevo mínimo anual para el billete verde y reactivó la conversación sobre el llamado superpeso.
El tipo de cambio spot rondó 17.0009 pesos, con un mínimo intradía de 16.9784. Frente al cierre oficial de 17.0658 reportado por el Banco de México, la apreciación fue de 6.49 centavos, equivalente a 0.38%.
El impulso provino principalmente de un debilitamiento global del dólar. Las ventas minoristas estadounidenses se contrajeron 0.6% mensual, contra el crecimiento de 0.1% que esperaba el mercado, y reforzaron la idea de que la Reserva Federal podría mantener estable su tasa.
Un peso más fuerte abarata importaciones, viajes y pagos en dólares, pero reduce el valor en moneda nacional de las remesas y puede restar competitividad a exportadores. La cotización beneficia y castiga a grupos distintos, por lo que sostenerla dependerá de datos económicos y de que no escale la tensión internacional.






