Wondermind, la startup de salud mental cofundada por Selena Gómez, enfrenta una demanda que golpea el centro de su promesa pública. Cinco inversionistas acusan a la cantante, a su madre y a otra exdirectiva de exagerar el éxito de la compañía y ocultar su deterioro.
Los demandantes invirtieron 1.2 millones de dólares después de que la empresa fuera presentada con una valoración de 95 millones. Esperaban que la enorme audiencia de Gómez impulsara una plataforma con contenidos, alianzas corporativas y una aplicación para incorporar el bienestar mental a la vida diaria.
La demanda sostiene que las alianzas no existieron, la aplicación no se desarrolló y los inversionistas no fueron informados mientras la compañía se debilitaba. También incluye cargos por fraude de valores, incumplimiento de contrato y otras faltas; Gómez, su madre y Wondermind no habían respondido a la solicitud de comentarios de CNN.
Las acusaciones deberán probarse ante un tribunal, pero ya plantean un costo reputacional delicado: cuando una celebridad vincula su nombre con la salud mental, la transparencia financiera también se vuelve parte de la confianza. El caso puede marcar cómo se evalúan futuras empresas construidas alrededor de fama, propósito social y seguidores.





