El mar Negro vuelve a ser un frente capaz de mover el precio del pan a miles de kilómetros. Ataques, bloqueos y amenazas sobre puertos redujeron drásticamente la salida de grano ucraniano, justo cuando productores necesitan espacio y rutas seguras para la próxima cosecha.
Las exportaciones de cereal de Ucrania cayeron cerca de 75% frente al mismo tramo anterior. Kiev propuso una tregua limitada para proteger objetivos civiles y navegación comercial, pero Moscú la descartó al considerar que daría un respiro militar a su adversario.
Ucrania es un proveedor clave de trigo, maíz y aceite de girasol para África, Asia y Europa. Cuando barcos, elevadores o terminales dejan de operar, los compradores compiten por cargamentos alternativos y los costos de seguro y transporte suben antes de que falte físicamente el producto.
México no necesita importar directamente de la zona para sentir el golpe: los granos se cotizan en mercados globales y afectan alimento pecuario, harina y precios al consumidor. Una guerra marítima prolongada puede convertir una disputa militar en otra ola de inflación alimentaria.





