Una tormenta vespertina bastó para poner de rodillas la movilidad de la Ciudad de México: el Circuito Interior se inundó en varios tramos y generó filas kilométricas de automóviles atrapados durante horas.
La capital atraviesa el periodo más intenso de su temporada de lluvias, con precipitaciones que los propios investigadores de la UNAM califican como significativamente más fuertes que las de décadas anteriores. Las vialidades deprimidas, como varios tramos del Circuito, son las más propensas a anegarse.
Para enfrentar la temporada, el Gobierno capitalino desplegó el Operativo Tlaloque 2.0, reforzado con más personal, tecnología y capacidad operativa, además de un sistema de monitoreo de lluvias en tiempo real. Aun así, la intensidad de las tormentas rebasó la capacidad de desalojo del agua en los puntos críticos.
El pronóstico no da tregua: se prevén más lluvias fuertes en el Valle de México, con acumulaciones importantes en el Estado de México. Las autoridades recomiendan anticipar traslados, evitar pasos deprimidos durante tormentas y mantenerse atentos a las alertas de Protección Civil.

