Perú vive la elección presidencial más cerrada de su historia reciente: con el 98.258% de las actas contabilizadas, Keiko Fujimori supera al izquierdista Roberto Sánchez por apenas 1,303 votos, una diferencia microscópica en un padrón de millones de electores.
La segunda vuelta enfrentó a dos proyectos antagónicos: Fujimori, de Fuerza Popular, en su enésimo intento por llegar al poder, y Sánchez, de Juntos por el Perú, abanderado de la izquierda. El conteo ha sido una montaña rusa, con ventajas que cambiaron de manos conforme avanzaba el escrutinio.
Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Fujimori acumula 9,036,046 votos válidos frente a 9,034,743 de Sánchez. Falta por validar cerca del 2% de las actas, incluidas las del voto en el extranjero, además de resolver actas impugnadas y posibles solicitudes de recuento.
La proclamación oficial del presidente electo tomará semanas, y ambos comandos ya despliegan equipos legales. Analistas advierten que, gane quien gane, gobernará un país partido exactamente a la mitad, con la sombra de impugnaciones y movilizaciones en las calles.

