La transmisión del Super Bowl LX entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots registró una audiencia promedio de 124.9 millones de espectadores, posicionándose como el segundo Super Bowl más visto en la historia de la televisión estadounidense, únicamente por debajo de los 127.7 millones que sintonizaron la edición de 2025. La cifra confirma la posición del Super Bowl como el evento televisivo más importante del año en Estados Unidos y uno de los más vistos del planeta.
El pico de audiencia se alcanzó durante el segundo cuarto del juego, cuando 137.8 millones de espectadores estuvieron sintonizados simultáneamente, un dato que refleja el interés creciente del público por el evento deportivo y de entretenimiento. El show de medio tiempo protagonizado por Bad Bunny registró una audiencia de 128.2 millones de espectadores en el segmento de mayor sintonía, entre las 8:15 y las 8:30 PM hora del Este.
Esta edición del Super Bowl marcó un hito en la medición de audiencias al ser la primera transmitida utilizando la nueva metodología de Big Data combinada con el panel tradicional de Nielsen. Este sistema híbrido integra datos de millones de dispositivos conectados con las mediciones de hogares del panel, ofreciendo una imagen más precisa y granular del consumo televisivo en tiempo real, lo que podría explicar parcialmente las variaciones respecto a mediciones de años anteriores.
La cifra de audiencia cobra relevancia adicional considerando la fragmentación del mercado televisivo y la migración de espectadores hacia plataformas de streaming. El Super Bowl se mantiene como uno de los pocos eventos capaces de congregar a más de cien millones de espectadores de forma simultánea, consolidando su valor como plataforma publicitaria premium donde los anunciantes invierten cifras millonarias por segundos de exposición durante la transmisión.





