La presidenta Claudia Sheinbaum sacudió la política energética de la Cuarta Transformación al anunciar que México explorará la extracción de gas natural mediante fractura hidráulica, una técnica que su antecesor Andrés Manuel López Obrador prometió prohibir por decreto constitucional.
México consume 9 mil millones de pies cúbicos de gas natural al día, pero Pemex solo produce 2 mil 300 millones. El 75% restante se importa de Estados Unidos, principalmente de Texas. En un contexto de tensión comercial con Washington y aranceles vigentes del 25%, esa dependencia se ha convertido en una vulnerabilidad estratégica que el gobierno ya no puede ignorar.
Para evaluar la viabilidad, se formará un comité científico con especialistas en geología, manejo de agua y medio ambiente que tendrá dos meses para presentar recomendaciones. Sheinbaum descartó el uso de agua potable para la extracción, pero no cerró la puerta a tecnologías alternativas que minimicen el impacto ambiental, una postura que ambientalistas ya han calificado de insuficiente.
El plan contempla elevar la producción a 5 mil 800 millones de pies cúbicos diarios al cierre del sexenio y a 8 mil 310 millones para 2035, un incremento del 261%. De lograrse, México alcanzaría la autosuficiencia en gas natural por primera vez en décadas, redefiniendo por completo su relación energética con Estados Unidos.



