El INEGI confirmó que la inflación al consumidor alcanzó 4.59% anual en marzo de 2026, el nivel más elevado desde agosto de 2024 y el tercer mes consecutivo de aceleración. El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un incremento mensual de 0.86%, impulsado por productos que impactan directamente en la vida cotidiana.
Entre los genéricos que más presionaron al alza se encuentran el jitomate, el transporte aéreo y los servicios de loncherías, taquerías y fondas, rubros que reflejan el encarecimiento tanto de alimentos básicos como de la comida fuera del hogar. En contraste, los paquetes de internet y telefonía, el huevo y la carne de cerdo registraron bajas que moderaron parcialmente el impacto.
El índice de la canasta básica de consumo mínimo subió 0.91% mensual y 4.56% anual, confirmando que los hogares de menores ingresos son los más afectados. En marzo de 2025, ese mismo indicador marcaba apenas 3.60% anual, lo que evidencia un deterioro acelerado del poder adquisitivo.
El repunte complica el panorama para el Banco de México, que deberá decidir si mantiene su ciclo de recortes a la tasa de interés o lo pausa para contener las expectativas inflacionarias en un entorno de incertidumbre global marcado por los altos precios del petróleo y la guerra comercial con Estados Unidos.



