A un año de la entrada en vigor de los aranceles del 25% impuestos por Donald Trump a productos mexicanos, las cifras cuentan una historia que pocos anticipaban: las exportaciones de México a Estados Unidos no solo resistieron, sino que crecieron. En febrero de 2026, el comercio bilateral alcanzó 44 mil 310 millones de dólares, un aumento respecto a los 41 mil 638 millones del mismo periodo en 2025.
La resiliencia se explica por una reconfiguración acelerada de las cadenas de suministro. Empresas mexicanas y multinacionales con operaciones en el país han absorbido parte del costo arancelario, mientras que la diversificación de productos y la competitividad en sectores como el automotriz y el aeroespacial han compensado el golpe fiscal.
Sin embargo, el panorama no es uniforme. Los aranceles al acero y aluminio, que alcanzaron el 50%, sí han impactado a la industria manufacturera, especialmente en estados del norte. La Corte Suprema de Estados Unidos anuló recientemente algunos gravámenes por considerarlos impuestos bajo leyes de emergencia, lo que obligó a la Casa Blanca a reconstruir su esquema legal.
La verdadera batalla se librará en julio con la revisión del T-MEC. Si el tratado no se extiende, la incertidumbre podría revertir los flujos de inversión que hasta ahora han mantenido a flote el comercio bilateral.



