A 63 días del silbatazo inicial, el presidente de la FIFA Gianni Infantino aterrizó en México para inspeccionar personalmente los tres estadios que albergarán partidos de la Copa del Mundo 2026. El recorrido incluyó el Estadio Azteca —único recinto que ha sido sede de dos finales mundialistas y donde se jugará el partido inaugural el 11 de junio—, así como las sedes de Guadalajara y Monterrey.
Infantino expresó confianza plena en la organización mexicana: "Será el primer país en recibir tres mundiales, y estamos seguros de que la afición mexicana volverá a demostrar por qué es de las mejores del mundo". La visita se produce en un momento en que la sombra de la política de Trump sobre inmigración genera incertidumbre sobre la logística de un torneo que se jugará simultáneamente en tres países.
México recibirá partidos de fase de grupos y octavos de final, con selecciones de alto perfil que atraerán a miles de aficionados internacionales. La infraestructura hotelera, de transporte y de seguridad sigue siendo el principal desafío, particularmente en la Ciudad de México, donde la combinación de altitud y volumen turístico pondrá a prueba la capacidad operativa de la capital.
El torneo, el más grande en la historia con 48 selecciones, será también el primero en jugarse en tres países simultáneamente, un formato que la FIFA ha defendido como modelo de cooperación continental.




