La plataforma de moda ultrarrápida Shein ultima los preparativos para su salida a bolsa, finalmente en Hong Kong y con una valoración muy por debajo de la que se le atribuía hace apenas cuatro años. Las estimaciones actuales colocan a la compañía en una horquilla de entre 30 mil y 43 mil millones de dólares.
La cifra es un golpe de realidad. En una ronda de financiamiento privado realizada en 2022, Shein alcanzó una valoración cercana a los 100 mil millones de dólares y se hablaba de ella como la próxima gran salida a bolsa del comercio electrónico global.
El camino hasta aquí incluyó intentos frustrados de cotizar en Nueva York y después en Londres, bloqueados por escrutinio regulatorio, cuestionamientos sobre su cadena de suministro y tensiones geopolíticas. Hong Kong quedó como la alternativa viable tras recibir la autorización de las autoridades chinas, con un debut posible en el tercer trimestre del año. La compañía estudia captar entre 2 mil y 3 mil millones de dólares mediante la oferta.
El desenlace importa más allá de la empresa. Shein se convirtió en el símbolo de un modelo de consumo —envíos directos, precios mínimos, rotación vertiginosa de catálogo— que también llegó con fuerza a México. Su valoración funciona como termómetro de cuánto está dispuesto a pagar el mercado por ese modelo cuando los reguladores empiezan a apretar.


