Un reportaje reveló que los precios de las entradas para la Copa del Mundo 2026 se han disparado en la reventa. Por ejemplo, un boleto de categoría 3 para el partido México‑Sudáfrica llegó a venderse en 5,324 dólares, cuando su precio original era de 895 dólares. Para el encuentro Francia‑Senegal, los boletos de categoría 3 se ofrecen alrededor de 1,000 dólares (originalmente 219), y las entradas de categoría 1 alcanzan 1,380 dólares (originalmente 620). Además, las localidades para la final se han cotizado cerca de 20,000 dólares, casi triple del valor oficial.
La nota citó al representante de la federación de aficionados franceses, Guillaume Auprêtre, quien denunció la especulación y criticó que los organizadores aprovechan la enorme demanda. También mencionó que los precios se fijan mediante algoritmo en la plataforma de reventa oficial de la FIFA, que cobra una comisión de 15% al comprador. Según expertos, el mercado de boletos en Estados Unidos y Canadá no está regulado, mientras que en México la ley prohíbe la reventa con fines de lucro, pero sólo aplica a entradas compradas en pesos.
El reportaje explicó que la FIFA ofrece el servicio de reventa como un facilitador para que los aficionados recuperen su inversión cuando no pueden asistir, pero los precios se disparan cuando la demanda supera la oferta. Indicó que, al tratarse de la última fase de ventas, la combinación de alta demanda y comisiones elevadas encarece significativamente los boletos. La federación sostuvo que el precio alto es resultado del interés global en el torneo y que no puede evitar las prácticas de especulación en mercados secundarios.
Activistas han pedido a las autoridades de los países sede que tomen medidas para proteger a los consumidores y evitar abusos en la reventa. Sin embargo, las legislaciones difieren entre Estados Unidos, México y Canadá, lo que dificulta una acción conjunta. Mientras tanto, muchos aficionados se ven obligados a pagar precios exorbitantes o resignarse a no asistir a los partidos más atractivos.


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