La selección mexicana sub-20 cerró un torneo perfecto con una victoria de 2-0 sobre Estados Unidos. El campeonato regional devolvió al futbol varonil nacional a los Juegos Olímpicos después del golpe que significó quedar fuera de París.
El protagonista inesperado fue Cristóbal Alfaro, defensor del Pachuca, quien anotó los dos goles de la final en el Estadio Azteca. El equipo de Álex Diego combinó presión, orden defensivo y eficacia ante el rival que llegaba con la ventaja simbólica de ser anfitrión olímpico.
El título también asegura presencia en el Mundial sub-20 de 2027. Para varios jugadores, la competencia funcionó como vitrina hacia la Primera División y como primera prueba de una generación que deberá crecer bajo una expectativa inmediata.
La clasificación no garantiza éxito en Los Ángeles, pero cambia el ánimo de un proceso que venía de un fracaso histórico. El desafío será dar continuidad a los futbolistas durante dos años y evitar que el campeonato juvenil se quede solo en una celebración.




