México terminó su participación como anfitrión del Mundial con elogios que fueron más allá de los resultados deportivos. Líderes de España, Estados Unidos y Canadá reconocieron la capacidad organizativa del país y la respuesta de su afición durante el torneo.
Felipe VI, Pedro Sánchez, Donald Trump y Mark Carney transmitieron sus felicitaciones en el marco de la final. Claudia Sheinbaum sostuvo que México fue la mejor sede y resaltó el ambiente de alegría y convivencia que acompañó los partidos.
El reconocimiento llega después de meses de dudas sobre movilidad, seguridad e infraestructura. Las ciudades mexicanas recibieron encuentros dentro del primer Mundial con cuarenta y ocho selecciones, una escala que exigió coordinación entre autoridades, organizadores y servicios privados.
La consecuencia ahora será medible fuera del estadio. Turismo, imagen internacional y uso de la infraestructura renovada determinarán si el torneo deja una ganancia duradera. El aplauso diplomático es valioso, pero el verdadero legado dependerá de que las mejoras sigan sirviendo a la población.





