México llegó a la nueva ronda de revisión del T-MEC con una meta clara: cerrar acuerdos duraderos con Estados Unidos y Canadá antes de que la incertidumbre frene inversiones y decisiones empresariales. Claudia Sheinbaum pidió evitar un ciclo interminable de renegociaciones.
El tratado seguirá vigente, pero la falta de una extensión amplia activó revisiones anuales que pueden prolongarse durante la próxima década. En ese escenario, sectores como el automotriz, el acero y la manufactura avanzada quedan expuestos a cambios de reglas y medidas unilaterales.
La presidenta explicó que busca resolver los desacuerdos centrales en la primera fase y dejar los años siguientes para comprobar su cumplimiento. Durante la final mundialista también habló de comercio con Donald Trump y Mark Carney, una conversación informal previa al diálogo técnico.
El resultado tendrá efectos cotidianos en México: empleo industrial, exportaciones, tipo de cambio y planes de expansión dependen de la certidumbre regional. Si las tres economías no logran amarrar reglas previsibles, cada revisión podría reabrir tensiones que las empresas ya reflejan en sus cálculos.






