El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un alza de 4.63% anual en la primera quincena de marzo, superando el objetivo del Banco de México y marcando el nivel más alto del año, según reportó este martes el INEGI. El dato llegó justo antes de la decisión de política monetaria que el banco central tiene prevista para esta semana.
Tres productos y servicios concentraron el impulso del repunte: el jitomate, que acumuló semanas de alzas por problemas de abasto; la electricidad, cuyo componente estacional presiona los precios no subyacentes; y el transporte aéreo, que mantiene tarifas elevadas tras el alza en combustibles. La inflación subyacente —la que excluye los bienes más volátiles— se ubicó en 4.46%, señal de que la presión de precios no es solo temporal.
Banxico enfrenta un dilema: bajar la tasa de interés para estimular una economía que crece muy poco, o mantenerla para no arriesgar que la inflación se salga de control. Los analistas anticipaban un recorte de 25 puntos base en la reunión de esta semana, pero el nuevo dato podría hacer que el banco opte por pausar.
Para las familias mexicanas el impacto es inmediato: el poder adquisitivo de los salarios se erosiona cuando la inflación supera el 4%, y ese efecto se concentra en los hogares de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su gasto a alimentos y servicios básicos.




