El Gobierno federal presentó su descenso más contundente en materia de seguridad: los homicidios dolosos habrían caído 51% en menos de dos años. El promedio diario pasó de 86.9 víctimas a 42.5, una diferencia de más de 44 asesinatos por día.
El reporte atribuye el cambio a detenciones de generadores de violencia, decomisos de armas y coordinación entre autoridades. También señala que el nivel reciente es el más bajo para un mes desde que comenzó la serie comparable en 2015.
La magnitud del dato obliga a revisar cómo se construyó. Especialistas y organizaciones han advertido que las cifras deben contrastarse con desapariciones, hallazgos de fosas y reclasificaciones de muertes violentas para evitar que una mejora estadística oculte otras formas de violencia.
Si la tendencia se sostiene con registros independientes, significaría un giro con efectos directos en la vida cotidiana y la inversión. Si aparecen diferencias entre bases nacionales y estatales, la discusión pasará de la reducción del delito a la confiabilidad de la medición.





