El petróleo volvió a subir después de nuevos ataques contra embarcaciones en Medio Oriente y señales de estancamiento en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. El mercado reaccionó al riesgo de que la violencia vuelva a cerrar rutas energéticas.
Los incidentes se concentraron en el mar Rojo y el golfo de Omán, zonas que conectan productores del Golfo Pérsico con compradores de Europa y Asia. Cada ataque aumenta los costos de seguro y puede obligar a los barcos a tomar trayectos más largos.
El crudo Brent y el West Texas Intermediate avanzaron mientras los operadores evaluaban la posibilidad de nuevas interrupciones. Las negociaciones políticas siguen sin una prórroga clara del alto el fuego y las amenazas de ambos lados reducen el margen para normalizar el tránsito.
México recibe un efecto contradictorio: Pemex puede obtener más por sus exportaciones, pero consumidores y empresas pagan más por combustibles y transporte. Si la tensión persiste, el alza puede trasladarse a inflación y tarifas logísticas.





