Una negociación que intercambiaba drogas por armamento militar conectó a México, Chequia y Estados Unidos. Cuatro mexicanos señalados como integrantes del Cartel Jalisco Nueva Generación fueron detenidos por un plan para llevar armas europeas a territorio mexicano.
La acusación sostiene que los implicados buscaron ametralladoras, lanzagranadas, morteros y municiones para atacar a rivales, civiles y fuerzas de seguridad. Como parte del pago ofrecieron fentanilo y metanfetamina que serían introducidos en Estados Unidos.
Dos de los detenidos ya fueron extraditados y comparecieron ante un tribunal de Florida; los otros dos permanecen en Chequia. Los cargos incluyen conspiración para cometer narcoterrorismo, apoyo material al terrorismo, importación de drogas y tráfico de armas, delitos que pueden llevar a cadena perpetua.
El caso muestra una mutación peligrosa: las redes mexicanas ya no solo compran rifles en la frontera norte, sino que buscan sistemas de guerra en otros continentes. La investigación puede revelar nuevas rutas financieras y logísticas del cartel después de los golpes contra su dirigencia.





