España declaró una emergencia nacional por incendios forestales ante el avance simultáneo de grandes frentes en la Comunidad de Madrid y Ávila. Alrededor de 20,000 personas han sido evacuadas en el país mientras los equipos de emergencia intentan contener las llamas bajo calor extremo.
Dos incendios próximos a Madrid se fusionaron y formaron un frente de unos 30 kilómetros cuadrados, considerado el peor registrado en la historia reciente de la región. Las temperaturas superiores a 39 grados, el viento y la vegetación seca aceleraron la propagación.
La declaración permite coordinar recursos nacionales y regionales en una sola respuesta. Aeronaves enviadas por Italia y Grecia se sumaron a las operaciones, mientras Francia enfrenta sus propios incendios y el número conjunto de evacuados en ambos países supera ampliamente las cifras españolas.
La prioridad es proteger poblaciones y mantener corredores de salida antes de que cambie el viento. La magnitud de la emergencia vuelve a poner en el centro la adaptación al calor prolongado, la gestión forestal y la capacidad europea para compartir medios aéreos cuando varios países arden al mismo tiempo.


