El Pentágono anunció el despliegue inmediato de tres buques de guerra y entre 2,200 y 2,500 marines adicionales hacia Oriente Medio, reforzando la presencia militar estadounidense en la región mientras el conflicto con Irán entra en su cuarta semana. La medida es la respuesta directa a los misiles iraníes que impactaron posiciones en Haifa y bases de la coalición en las últimas 24 horas.
El impacto económico del conflicto ya se siente en los mercados globales. Irán mantiene bloqueado el Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por donde transita cerca del 20% de todo el petróleo mundial y una parte significativa del gas natural licuado que abastece a Europa y Asia. El resultado ha sido una espiral de precios que los analistas comparan con las crisis energéticas de 2008 y 2022.
El barril de crudo Brent superó los 110 dólares en las primeras horas de negociación del viernes, mientras el gas natural en los mercados europeos alcanzó su precio más alto del año. Países como España han visto reducida su proyección de crecimiento económico para 2026 por parte del Fondo Monetario Internacional, que rebajó su estimación al 2.1% ante la incertidumbre energética.
Para México, que importa combustibles refinados y tiene una economía expuesta al precio del petróleo, el conflicto en el Estrecho de Ormuz es un factor de riesgo real. El Banco de México ya emitió alertas sobre presiones externas, y los mercados financieros locales muestran volatilidad creciente ante la ausencia de señales de desescalada.



