En un contexto de tensiones geopolíticas severas marcadas por el bloqueo naval estadounidense a Irán y la volatilidad en los mercados de energía, el Fondo Monetario Internacional decidió mejorar su pronóstico de crecimiento para México: de 1.5 a 1.6 por ciento para 2026, y de 2.1 a 2.2 por ciento para 2027. La revisión al alza sorprendió a analistas que esperaban recortes ante la incertidumbre global.
El organismo destacó que, si bien 2025 fue un año de presión intensa para México debido a los aranceles de Estados Unidos y la política comercial agresiva de la administración Trump, las bases macroeconómicas del país han mostrado una solidez inesperada. El tipo de cambio, que amaneció en 17.24 pesos por dólar, reflejó estabilidad relativa frente a otras economías emergentes en la misma situación.
El FMI también advirtió que los riesgos persisten: el conflicto en el Estrecho de Ormuz presiona los precios del petróleo y podría elevar la inflación, mientras que la incertidumbre en la relación comercial con Estados Unidos sigue siendo un factor de riesgo estructural. La inflación, que aceleró a 3.79% en enero, es uno de los indicadores que el organismo monitorea con más atención.
Para los analistas locales, la revisión del FMI ofrece una señal positiva para la inversión extranjera directa, que ha sido esquiva en los últimos trimestres. Sin embargo, organizaciones empresariales como Coparmex insisten en que sin reformas en seguridad jurídica y certidumbre regulatoria, el crecimiento potencial de México seguirá por debajo de su capacidad real.

