El fabricante chino de vehículos eléctricos BYD se convirtió en la primera automotriz china en presentar una demanda formal contra los aranceles impuestos por la administración del presidente Donald Trump, al acudir ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos. Las cuatro subsidiarias estadounidenses de BYD argumentan que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), invocada por el gobierno para justificar los gravámenes, no autoriza la imposición de aranceles, señalando que el texto de la ley "no emplea la palabra 'arancel' ni un término equivalente".
La demanda exige la declaración de invalidez de los aranceles, así como la devolución con intereses de todos los gravámenes pagados desde abril de 2025. Aunque BYD no comercializa automóviles de pasajeros en Estados Unidos, opera una planta en Lancaster, California, que emplea a 750 trabajadores y produce aproximadamente 1,500 autobuses eléctricos al año. Las operaciones estadounidenses de la compañía, que incluyen vehículos comerciales, baterías, sistemas de almacenamiento de energía y paneles solares, generan entre 500 millones y mil millones de dólares en ingresos anuales.
BYD se suma a más de 1,000 empresas que han impugnado judicialmente los aranceles de Trump, incluyendo corporaciones como Costco, Goodyear, Toyota y Prada. La Corte Suprema de Estados Unidos tiene pendiente un pronunciamiento sobre la legalidad de los aranceles impuestos bajo la IEEPA, una decisión que el Representante Comercial Jamieson Greer ha calificado de "enorme" importancia. El Tribunal de Comercio Internacional ha declarado una suspensión de los procedimientos mientras se espera el fallo de la Corte Suprema.
Analistas del sector automotriz señalan que el caso de BYD reviste particular relevancia porque la compañía se ha consolidado como el mayor fabricante mundial de vehículos eléctricos, superando a Tesla en ventas globales. La resolución judicial podría sentar un precedente con implicaciones significativas para las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China, así como para el futuro de la transición energética en el mercado automotriz norteamericano.





