Una etapa superior de un Falcon 9 que lleva más de un año a la deriva terminará su recorrido contra la cara lejana de la Luna. El objeto, de unos 12 metros de largo y 4.5 toneladas, no puede ser maniobrado ni recuperado.
Los cálculos sitúan el impacto cerca del cráter Einstein a una velocidad aproximada de 8 mil 700 kilómetros por hora. La colisión podría excavar un cráter de 27 metros de diámetro y alrededor de cinco metros de profundidad.
El Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA y la sonda surcoreana Danuri buscarán registrar los cambios en la superficie. La observación permitirá estudiar cómo responde el suelo lunar a un golpe cuya masa y trayectoria se conocen con una precisión poco habitual.
El episodio también expone el problema creciente de la basura espacial. Los restos que se abandonan en órbitas profundas pueden tardar años en encontrar destino, y no siempre habrá un cuerpo deshabitado que absorba el impacto sin consecuencias operativas.



