El estrecho de Ormuz volvió a convertirse en el centro de la tensión energética mundial. Irán afirmó que impidió la salida de dos embarcaciones y obligó a otras cuatro a regresar, un movimiento que elevó el petróleo más de 1%.
Por esa franja marítima pasa cerca de 20% de los embarques globales de crudo. El tránsito ya era reducido por el conflicto regional, ataques contra barcos y amenazas sobre Bab el-Mandeb, otro corredor esencial para las rutas hacia el canal de Suez.
El Brent acumuló un avance cercano a 23% durante el mes. Estados Unidos mantiene el bloqueo a exportaciones iraníes, mientras Teherán respondió con drones contra instalaciones estadounidenses en Kuwait y Baréin sin que se reportaran víctimas.
Para México, un barril más caro puede elevar ingresos petroleros, pero también presionar combustibles, transporte e inflación. El beneficio fiscal y el golpe al bolsillo avanzan en direcciones opuestas cada vez que Ormuz se cierra un poco más.


